Somos el resultado de nuestros hábitos

Describe un hábito que te aporte felicidad.

A menudo se dice que somos el resultado de nuestros hábitos. Lo lógico sería que si queremos ser felices debemos realizar todos los días acciones que nos generen felicidad. Y aunque parezca absurdo, si queremos ser infelices, debemos tener hábitos que nos generen infelicidad.

¿Pero quien en su sano juicio llevaría a cabo acciones para cada día ser un poco más infeliz 🤔? La respuesta en apariencia es fácil: Nadie.

El tema de los hábitos es mucho más complejo de lo que parece. Pongamos un ejemplo: Si todos los días me consiento con medio pastel ¿no acaso estaría desarrollando un hábito que me proporcionara felicidad? La respuesta es si. Aunque con el paso de los años estaría generando un problema crónico de obesidad.

¿Y que acaso quedarme en cama más tiempo del habitual no me proporciona también felicidad? Quizá la respuesta es si. Aunque con el paso de los años siendo sedentario seguramente habría desarrollado algún tipo de problemas de salud.

Reflexionemos al respecto: Todos conocemos (o hemos conocido) a alguien que hace deporte, y no necesariamente de alto rendimiento. Cuando nos platican sus “sacrificios” pensamos ¿cómo es posible que te levantes a las 6:00 am (o antes) a salir a correr? ¿Que tiene eso de divertido? ¿No preferirías quedarte en tu cama calientita una hora más?

La respuesta es no. Levantarse temprano para salir a entrenar les da placer. Terminar la rutina de entrenamiento da un placer inmenso. ¡Porque es un logro! ¡Da placer haber vencido a la pereza!

Pero todavía hay algo más importante que está sucediendo: Después de muchos días consiguiendo esos pequeños logros, estamos listos para nuestra primera carrera de 5Km (por poner solamente un ejemplo). Cruzar la meta, sabiendo que lo lograste, te hace experimentar un gran placer, una gran felicidad, muy por encima de las horas extras en cama.

De la misma manera es tocar un instrumento musical. A lo largo de mi labor docente he conocido cientos, quizá miles de personas que me han expresado que su más grande sueño es tocar un instrumento musical. Muy pocos lo han conseguido. ¿Por qué? ¡Por los hábitos!

Todo empieza y termina en los hábitos. Debemos abordar nuestra práctica diaria sin dejar de ver, de pensar, de soñar a donde queremos llegar. En primera instancia debemos visualizarnos tocando ese instrumento musical como siempre lo deseamos. Y en segundo lugar, practicar y disfrutar cada pequeño logro que nos acerque a la meta.

Deprimirnos por no tocar el 3er movimiento de la sonata Claro de Luna de Beethoven en nuestro primer mes de haber empezado nuestras clases de piano, es tan absurdo como la persona que empieza a entrenar y pretende correr el maratón al término de un mes.

¡No te deprimas! ¡No renuncies a tu sueño! Visualiza una medalla en tu cuello. Escucha los aplausos del público. Uno no nace siendo deportista, mucho menos un atleta de alto rendimiento. Uno no nace siendo músico, mucho menos un artista de talla internacional. La repetición sistemática de nuestros hábitos nos convertirá en aquello que deseamos ser.

Consigue un entrenador deportivo. Consigue un maestro de piano, de guitarra o del instrumento que desees tocar. Fija metas realistas y elabora un plan. Trabaja todos los días, al final de cuentas solo son hábitos, ¿recuerdas?

Y a ti, ¿qué hábitos te aportan felicidad?

H.G. Márquez – Cantautor

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